TRIFÓNDIGAS CON RATATUI. DEL 1 AL 3 DE JULIO

Participantes: Bruno, Regina, Arturo, Natán, Rodro, Jorge
Con la inestimable colaboración del bar TJ de Soncillo que de nuevo nos patrocinó media docena de latas de cerveza para los grandes momentos del fin de semana.
Y con la colaboración estelar de Ratatui.

Nos cuenta Jorge:

A
Rodro y Ratatui

Viernes 1 de Julio

Hacia las 22:00 horas del viernes, en la línea habitual, nos juntamos en el bar TJ de Soncillo el equipo zombiland Natán, Rodro, Arturo y yo (Jorge). Bruno y Regina han entrado hace un rato y a estas horas deben estar ya limpios e instalados en el vivac. La tarde esta fría, como de nieblas y la temperatura no pasa de unos 12 grados. Las nieblas han dejado algo de humedad, aunque no parece que haya caído agua estos días porque los charcos están muy secos e incluso el arroyo procedente de Vacas se ha secado por completo. No apetece enfundarse el neopreno y chapotear por el infesto meandro.

Allí, entre cervecitas y pinchos y ya que nos liamos y pedimos unas hamburguesas, que mejor salir cenaos por lo que pueda ser, y sacamos los mapas. Y entre hamburguesas, cervecitas y cafecillos se nos hacen las tantas. Como siempre. A eso de las 12 de la noche, ante la disyuntiva entre echarnos a dormir y bajar de fiesta a Villarcayo, recordamos que tenemos un plan por delante y nos arrimamos a la boca del Trifón. Nos enfundamos los neoprenos, apretamos los petates y a la carga. Hoy el porteo es duro; somos menos de los previstos y hay mucho material a transportar. Llamamos a las puertas del Trifon, los banderines se agitan, el rio canta, las paredes se arrejuntan al percatarse de nuestros voluminosos bidones. Los troglobios se esconden en las repisas. Entramos al Trifon.

B
Entrando al Trifón

 

Primero, la ya cotidiana lucha con el petate a lo largo del estrecho agujero. Ese bidón juguetón que tiende a girarse en el momento clave, tu parriba; el pabajo y de repente al llegar al agua entra en escena Ratatui, un magnifico ejemplar de lirón gris a quien la curiosidad, o el miedo, o la sed o quien sabe condujo a explorar las entrañas del Trifón, y que murió ahogado. El resto de la historia se la llevó para siempre Ratatui. Decidimos que a la salida nos llevaremos con nosotros el cadáver para identificarlo y para evitar que contamine el agua de la surgencia al descomponerse.

Primero el larguísimo y más estrecho pasillo. Avanzar es difícil, pero más aún hacer que ese bidón azul cabroncete se escurra entre las estrechas pareces. El agua se agradece ya que bajo el neopreno el calentón es importante. A veces es mejor dejarse flotar y reírse un poco. Luego la sala de los mosquitos y su inmunda gatera ascendente. Y de ahí en adelante un poco de pasillo, un poco de arrastrarse; otro poco de cada, un trago de agua fresquito, un poco de poza… y por fin la zona sifonable a cruzar nadando.

Antes de enturbiar el agua rellenamos un par de botellas. Después del sifón, la rampa de barro y la remontada por la cuerda fija hasta alcanzar la galería fósil. En una hora estamos en el vivac. Saludamos a Bruno y a Regina, sopa caliente, sobremesa, planes para mañana, preparar las camas y retirada a descansar que mañana hay mucha faena … en busca de la tercera dimensión del Trifón.

c
El sifón de salida hacia la zona fósil

Sábado, 2 de Julio

Tras una plácida noche, un vaso de café soluble y cereales del desayuno nos traen al mundo de los despiertos. Hoy haremos dos equipos; por un lado Natán, Arturo y Regi, que se encargarán de la escalada situada sobre la sala del vivac; por otro Bruno, Rodro y yo (Jorge), que intentaremos progresar por el meandro colgado descubierto la semana pasada, sobre la galería principal.

El equipo del meandro abandonamos el vivac y nos dirigimos a las repisas de la galería principal. A través de ellas llegamos al meandro. Avanzamos por él. El meandro se desfonda y hay que tirar de cuerda y taladro. Superamos el desfondamiento y continuamos por lo que parece ser la prolongación del meandro. Llegamos a una sala cuya única salida parece una gatera obstruida… y entonces Bruno, tras una dura pelea con el tapón de barro, consigue un agujero por el que cabe una persona (el paso Brunelesqui) y que conduce a lo que parece ser un meandro en un nivel inferior, embarrado y muy húmedo, que termina por cegarse en una gran colada.

d
Galería lateral con pendants
e
Concreciones en el meandro colgado

Abandonamos el ramal, que dejaremos instalado para volver, y volvemos camino del vivac tanteando antes otra escalada ya fichada el fin de semana anterior. La escalada es un éxito pero los dos puntos por los que alcanzamos el meandro no conducen a nada practicable. Volvemos al vivac, comemos y reestructuramos los equipos. Bruno y Regina tienen que marchar así que para ser más eficientes, Arturo y yo nos iremos a topografiar la zona d meandro descubierta esta mañana, mientras Rodro y Natán continúan la escalada hacia bellos y desconocidos rincones de la cueva.

f
El vivac desde las alturas

A eso de las 20:30 nos juntamos de vuelta en el vivac. Nos contamos la jugada y cocinamos una suculenta ración….. Lentejas con Trifóndigas y salchichas. Hoy con vino, para celebrar. El día ha sido fructífero. Tras una dilatada sobremesa, retirada al saco. Y vuelta al mundo del silencio… toc… toc… toc.

Domingo 3 de Julio

Amanecemos con bastantes dificultades. Estamos cansados y hay que reservar fuerzas para la salida, así que decidimos dedicar el tiempo útil con el que contamos en alargar el desayuno, recoger tranquilamente e inventariar todo. A eso de la una estamos calentando agua para meternos en los neoprenos; y a eso de las dos y media salimos por la puerta metálica del Trifón, retirando a nuestro paso el cadáver de Ratatui.

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Vuelta al río que nos trajo hasta el vivac

Tradicional cervecita a la salida; hoy hace muchísimo sol así que nos hacemos fuertes en la única sombra cómoda del lugar. Todavía estamos a tiempo así que pillamos las furgos y apuramos la paella de la concentración de motos en Soncillo. Un ratito de sesteo a la sombra y antes de cerrar el día, decidimos arrimarnos al páramo que corona el Trifón a visitar la boca descubierta el otro día. Tras dar un paseíto por el entorno y visitar la cavidad, damos por cerrada la actividad a eso de las 19:00.

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Boca colgada en la ladera, próxima al Trifón.

La exploración esta adquiriendo una complejidad importante. Por un lado, la escalada del vivac parece no tener fin. Aunque aún estamos muy lejos, nos acerca progresivamente a la superficie. Por otro lado, las gateras y repisas de la galería principal son lentas y complejas de dibujar y topografiar. Además están los sifones de la lateral del Lumi. Y ese continuo soplido… pero las incursiones desde el exterior distarán mucho de ser sencillas ya que la ladera está poblada de encinas rastreras con espinos y otras especies pinchudas, que sin duda hará, que barrer estas zonas sea muy complicado y lento, aunque esperemos al invierno para ello…

 

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