CONOCIENDO EL TRIFÓN A FONDO. 16 Y 17 DE JULIO

Participantes: Rodro, Lore y como artista invitada: Carolina.

Lorena nos cuenta

Viernes, 15 de julio de 2016

Viernes por la tarde y nos reunimos como siempre en el TJ los tres, cada uno llegado de un punto de la geografía española diferente. Cenamos algo y nos encaminamos hacia la boca del Trifón, allí nos enfundamos el neopreno y entramos.

Esta vez el nivel del agua está muy bajo en comparación con otras. Hemos dicho a Carolina que es una entrada un poco justa pero… una vez dentro nos maldice por no haber especificado… Pasamos las estrecheces y como de costumbre nos ayudamos con los botes. Llegamos a los laguitos que ahora parecen de broma ya que más de la mitad puedes pasarlo de pie, a ensuciarse de barro y llegamos a casa. A descansar pronto que ha sido una semana de currar duro y el cansancio se nota en nosotros.

Sábado, 16 de julio de 2016

Amanece en el vivac y nos enfundamos los buzos, hoy recorreremos el Trifón hasta el último rincón. Carolina va contenta por la galería central y está animada a seguir viendo las mil y una maravillas que éste esconde. Una vez pasada la Zona Gruyer, el Trifón se convierte en miles de incógnitas a ambos lados. Mucho ratoneo queda pendiente…

Tras una mañana de visitar esas zonas de incógnitas y seguir avanzando en algunas de ellas, comemos y decidimos organizarnos la tarde para visitar a fondo el lateral del Lumi y visitar ambos Sifones, dejando para mañana el segundo piso.

Para alguien que no ha estado más allá de la Zona Gruyer, los meandros y caos de bloques, salas y demás gateras de este otro nuevo mundo son impresionantes. No dejamos de ponernos en la piel de quien lo encontró y cómo se tuvo que sentir ante esas formaciones y caminos tan bien definidos. Al llegar a los sifones nos dejan impresionados los pequeños cristales encima del agua… ¡Dan ganas de meterse a ver el fin! No obstante, dejamos nuestra huella para la próxima visita de Jorge y su neopreno…

Tras haber visitado el lateral del Lumi casi entero, nos volvemos a casa, pero antes de llegar a cenar, dedicamos otro rato a mirar los rincones de la zona Ántrax y zona Gruyer… Por fin, decidimos regresar para cenar y descansar.

Domingo, 17 de julio de 2016

Una vez más, la mañana ha llegado… Puesta de buzo y hacia los entresijos que nos llevarán al segundo piso. El ascenso es duro, no por el esfuerzo, sino por la cantidad de coliflores que has de pisar (indiscutiblemente) para llegar. Una vez arriba, es todo muy diferente al piso inferior. Aquí las rocas parecen más sólidas que las de abajo, más consistentes.

Avanzamos y vamos viendo asombrados la cantidad de formaciones que hay en él. Caminamos hasta llegar a la famosa sala TJ, donde te quedas impresionado de su magnitud. Entre un caos de bloques de piedras de aspecto similar a la pizarra, allí al fondo hay una especie de saloncito, cuyas paredes son cientos de estalactitas y estalagmitas de distinto tamaño, color y forma.

A medida que nos acercamos se ven muchas de estas estalactitas que han caído al suelo y ya han empezado a fosilizarse junto a él. Hay muchas rotas en las que puedes ver los años que han pasado por ella en sus círculos concéntricos de distintos colores, no estamos hablando de jovencitas precisamente. Seguimos recorriendo la sala y encontrando varios huecos por los que ratonear y señalizar como incógnitas. Carolina, que está encantada va en busca de la fractura en la roca madre, mientras Rodro trata de no pisar mucho los varios Wurst secos que hay y yo me meto por una oquedad para ver unas banderas transparentes.

Nos volvemos a juntar para seguir y encontramos huesos de la mandíbula de algún murciélago y pasamos por una oquedad que Carolina ha visto entre lascas y damos con más inmensidad de estalactitas, estalagmitas, wursts y arena fosilizada. Para no perturbar mucho seguimos las huellas ya marcadas por exploradoras anteriores.

Hay que destacar las miles de formaciones aciculares blancas y brillantes en torno a las excéntricas, los varios colores que toma la roca: rosados, marrones, amarillos, negros, blancos… e incluso las geodas de cristales blancos que hay en una de las salas. Una vez puestos varios reflectantes de incógnitas y ratoneado algunas de ellas, el hambre nos llama y hace regresar al vivac.

Comemos, nos ponemos los neoprenos y salimos por donde entramos. No obstante, el paso Ratatui… vuelve a poner las cosas difíciles, para no perder la costumbre. Una vez fuera, parada técnica donde TJ, comer algo y cada mochuelo a su olivo, aunque Carolina ya está engañada para próximas visitas….

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