LA TERCERA SURGENCIA. 28 Y 29 DE SEPTIEMBRE DE 2019.

Participantes: Elena, Bruno, Rodro (a la fotografía), Marius , Coral, Mariajo, Mariano y Jorge (al habla)….Rasputín y Zorbi como representantes del mundo canino

Vista del valle aguas abajo del Trifón.

Sábado 28 de Septiembre:

A eso del mediodía (que el viaje es largo) nos encontramos en la campa de Hoz Marius, que ha venido a conocer la zona y ayudarnos a entender el enigmático comportamiento de la compleja red que alimenta los manantiales de la cuenca alta del Trifón, y yo. Nuestros compañeros Bruno, Rodro y Elena han tenido complicaciones mecánicas, que han solucionado en tiempo record por lo que su llegada apenas se demorará una hora, que invertimos en observar algunos elementos del relieve, aprovechando que el Otoño parece que quiere hacerse esperar, al menos meteorológicamente hablando.

Preparando la entrada

La idea es hacer una entrada de reconocimiento a la cueva del Trifón (Marius, Bruno y yo), mientras que Elena y Rodro se quedarán con Raspu y Zorbi en el exterior, y visitarán la entrada de Piscárciano y Vacas. Durante la entrada, que se prolongará durante unas 5 horas largas, visitamos la zona del río y la galería principal, así como el Nivel II desde el vivac hasta el inicio de los pasamanos. 

Los niveles freáticos se encuentran en su mínimo anual y francamente bajos, a pesar de las recientes lluvias que han supuesto un alivio al pronunciado estiaje e incluso han permitido que algunos micelios desarrollen sus apéndices reproductivos, para deleite de recolectores locales. 

De camino hacia el Trifón.

La cueva nos saluda con un alegre y fresco soplido, característico de los días de verano con situación estable. Hasta la fecha, la circulación de aire de la cueva nos permite aventurar un comportamiento propio de una cavidad con varias entradas de aire a diferentes niveles, que tiende a mantener una circulación tal como se muestra en el esquema a continuación

Esquema de circulación de aire en el Trifón.


Como principal conclusión de la observación del pasillo que alberga el curso activo, Marius nos aporta una hipótesis para explicar la excavación de los pasillos, cuyo origen podría estar en una diaclasa situada bajo el nivel freático, cuyos ensanchamientos se han formado acorde con los niveles a los que se han abierto, de forma secuencial, las sucesivas surgencias que han drenado el sistema, tal como se esquematiza a continuación.

Proceso de formación del pasillo que conforma la mayor parte de la galería activa. 

En torno a las 7 de la tarde salimos de nuevo al exterior, y tras encontrarnos con Rodro y Elena, tomamos rumbo al albergue de Santelices, donde montaremos el cuartel general esta noche. Allí Marius nos deleita con unos espaguetis con carne y verduritas del huerto, y tras una animada sobremesa nos retiramos a nuestros respectivos aposentos.

Domingo 29 de Septiembre

En torno a las 10 de la mañana nos reunimos en el TJ de Soncillo con Mariano y Mariajo, que han llegado desde Burgos. Tras un tentempié, nos desplazamos hasta la campa de Hoz, donde montamos el campamento base. 

En primer lugar remontamos el cauce del rio hacia la surgencia del Trifón. Rodro y Marius localizan un tercer manantial permanente en la margen derecha del cauce, frente a la surgencia de la ermita. De acuerdo con las observaciones que hemos realizado sobre la geología de la zona, era previsible la posibilidad de un tercer drenaje que podría canalizar las aguas situadas al Sur de la gran falla de orientación NW-SE que divide en dos el banco calizo situado en la ladera Sur del valle.

Revisando el nivel freático en un piezómetro próximo a la cueva.

Continuamos remontando el arroyo hasta las surgencias de la Ermita y del Trifón. Aguas arriba, el cauce seco hasta la zona de las cascadas, donde examinamos en detalle la Surgencia Misteriosa (que se encuentra seca pero revela un suave soplado) y el gigantesco edificio de toba que adorna la cascada situada inmediatamente aguas abajo.

Vista del valle aguas arriba de la ermita. En la parte central, la llanura de inundación del rio.

Nuestra siguiente escala se encuentra en la siempre intrigante surgencia de Arenas, a cuyo fondo accedemos sin ninguna dificultad debido a la ausencia de agua. El rumor de un potente chorro de agua es perfectamente audible. Además, constatamos que los caudales extraordinarios de este invierno han realizado cambios significativos en la topografía del fondo, desplazando volúmenes importantes de sedimentos arenosos.

La travesía de la cueva de Las Vacas hasta la Hoya no nos revela grandes sorpresas. La cueva se encuentra completamente seca y sin indicios de actividad reciente. La maltrecha instalación ha sufrido daños, y la trepada a través de los bloques para alcanzar la boca superior nos depara un pequeño accidente canino, ya que Zorbi sufre un resbalón y una delicada caída, por suerte sin mayores consecuencias que una pequeña herida sangrante y un buen susto.

Una vez en la Hoya llegamos hasta la boca de Piscárciano, donde Rodro, Marius, Coral y yo nos adentramos a través de las galerías embarradas hasta el primero de los sifones, que se encuentra en un nivel muy bajo. La observación detallada de la galería ascendente del sifón nos revela algunos enigmas, como lo que parece ser un depósito tobaceo parcialmente excavado y situado en la galería activa, cuyo origen parece bastante misterioso.

El regreso a la boca nos depara una intensa lucha con el barro pegajoso. En ella nos esperan nuestros compañeros, junto con quienes retomamos el regreso a la campa, poniendo el broche al recorrido. Tras lavar el material en el rio, concluimos la visita con un ligero tentempié.

Proceso de formación del valle de Vallengua y las galerías de Piscarciano.

El fin de semana nos ha servido para realizar un recorrido general por la zona de trabajo, con una mirada crítica que nos ha permitido realizar algunos descubrimientos y formular hipótesis de trabajo. La interpretación de la morfología de los niveles I y II de la cueva nos revela algunas claves de la evolución de la misma, especialmente en los últimos cientos de miles de años.

La introducción en el enigma de una nueva surgencia, hasta ahora no localizada, nos lleva a intuir la partición de la cuenca alta del Trifón en tres grandes áreas de recarga asociadas a tres sistemas en la actualidad independientes hidrogeológicamente, pero cuya conexión espeleológica puede resultar viable. El tercero de los sistemas que drenan en el valle nos resulta a día de hoy totalmente desconocido.

En futuras visitas al exterior nos centraremos en tratar de delimitar las áreas de recarga y recorrer los elementos geológicos que tienen un reflejo en superficie en busca de nuevos indicios que nos permitan deducir informaciones sobre el interior, o potenciales vías de acceso al mismo.

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